ATROPA MANDRAGORA
También es conocida como la “manzana de Satan” es una planta con una leyenda muy antigua y asociada a la brujería.
Es una hierba narcótica, con propiedades afrodisíacas.
La automedicación es muy peligrosa, sobretodo la mandrágora venenosa americana o “manzana de mayo”
Antiguos escritos hacen referencia a la mandrágora:
en el Génesis, 30: 14-16 dice:
“Y Rubén fue andando en los días de la siega del trigo y halló mandrágoras en el campo. Y las llevó a Lea, su madre.
Entonces Raquel le dijo a Lea: dame por favor, mandrágoras de tu hijo.
Ante esto, le dijo ella: ¿Te parece poco haberme robado a mi esposo para querer tomar ahora también las mandrágoras de mi hijo?
Y dijo Raquel: Por esta razón tu esposo se acostará ontigo esta noche, a cambio de las mandrágoras de tu hijo
Y cuando Jacob llegó del campo al atardecer, Lea salió a su encuentro y le dijo: Tienes que venir conmigo, pues he pagado por tí con las mandrágoras de mi hijo
Y él se acostó con ella aquella noche”
Según los estudiosos de la Biblia, Raquel, la más joven de las dos esposas de Jacob, quería poseer la mandrágora porque la haría más fértil y por su fama de estimulante sexual.
Según los antiguos griegos, la consideraban como una planta erótica, creyéndola bajo los auspicios de Afrodita, la diosa del amor.
Aristóteles, Hipócrates y otros filósofos griegos se refirieron a ella en sus escritos.
Los romanos la utilizaban como anestésico quirúrgico
En el libro El Herbario, Apuleyo, escritor romano del siglo II d.C. menciona la planta como remedio para los trastornos mentales: “Para la estupidez, la enfermedad del diablo o posesión demoníaca, tomad la llamada planta mandrágora por valor de tres moradas y administradla en infusión, para que el enfermo la beba caliente”
Una fábula, advertía a la gente para que no dañara a la mandrágora. Quien arrancara una del suelo, sufriría las consecuencias de su acción, al haber despertado al demonio que habitaba en la raíz. El sonido de los audillos desgarradores del demonio sería tan horrible, que mataría en el acto al causante del daño. La moraleja de la fábula era: no desarraigar nunca una planta de mandrágora.
En la Edad Media, las raíces de mandrágora se tallaban en forma humana, y eran capaces de atraer la buena suerte. En Francia se creía que proporcionaban riqueza. En Alemania, se fabricaban amuletos de la buena suerte y quienes lo llevaban lo hacían secretamente para evitar ser acusados de practicar la brujería. También se creía que crecía en los patíbulos y se alimentaba de la sangre de los muertos.
En 1066 los sajones veneraban esta raíz por su poder para exorcizar los demonios de los poseídos. En Inglaterra, cualquiera que la tocara, atraía a la muerte.
